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Pese a todo, “Serena siempre es Serena”

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La estadounidense, que solo ha disputado 11 torneos y 34 partidos (9 este año) desde que regresara tras ser madre, despierta recelos. Opinan para EL PAÍS tres voces autorizadas: Klijsters, Bartoli y Wilander

Eran casi las cinco de la tarde en París, cuando Serena Williams cruzó el marco de la sala de conferencias con paso firme y la mirada al frente, y sus ojos prácticamente cubiertos por la visera de una gorra. Poco antes había derrotado a Kurumi Nara (6-3 y 6-2) en su segundo partido en Roland Garros, un torneo que ha conquistado tres veces, pero que se le resiste desde 2015. Su cara era de pocos amigos y su habitual melosidad en las respuestas y su expresividad característica se esfumaron a no se sabe dónde.

– Antes del torneo se te vio en una silla de ruedas en Disneyland…

– No voy a entrar en eso. Estoy jugando, y todo está bien.

– ¿Y qué tal está tu rodilla?

– Está bien. Todavía sigo aquí, así que está bien…

“Todavía”, irónico matiz, a la vez que significativo.

No luce su mejor cara Serena y pese a la historia de éxito y superación que porta a la espalda, a los 23 grandes que ha alzado y que la sitúan únicamente por detrás de la australiana Margaret Court (24) en la historia del tenis, suscita estos días serias dudas. No son buenos tiempos para ella, una campeona de 37 años cuyo cuerpo comienza a emitir señales de forma crepuscular. Siempre jugó a la carta la estadounidense, pero lo de esta temporada pinta distinto. Tan solo ha disputado nueve partidos, los cinco del Open de Australia y cuatro más: dos en Indian Wells, con un abandono; uno en Miami y otro en Roma. Y se ha tenido que retirar de tres torneos, el último de ellos el del Foro Itálico debido a unas molestias en la rodilla izquierda.

“He tenido un año duro desde que me torcí un tobillo en Melbourne”, exponía ayer la norteamericana, prácticamente desaparecida de las pistas desde que la derrotase Karolina Pliskova el pasado mes de enero. Desde entonces, silencio y pocas pistas deportivas de ella, la heroína que se desafió a sí misma después de ser madre y se propuso regresar a lo más alto. Sin embargo, de momento no puede. Desde su vuelta, en febrero del año pasado, ha disputado solo 11 torneos y 34 partidos. Acarició la recompensa en las finales del Wimbledon y el US Open, pero desde esa caída frente a la joven Naomi Osaka ha ido perdiendo presencia y parece complicado que pueda volver a gobernar en París, donde el año pasado se retiró por una lesión en el pectoral.

Hoy día, todo son dudas e incógnitas sin respuesta. Sobre el imprevisible escenario del tenis femenino, todo puede ocurrir, pero Williams ya no solo juega contra las rivales, cada vez más contestatarias y más jóvenes, sino que se mide a su propia fisionomía. “Me planteé no jugar aquí para preparar la gira sobre hierba”, admitía a su llegada al Bois de Boulogne, la semana pasada, “aunque estoy aquí y con ganas de dar lo mejor de mí misma”.

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Existe recelo, y aun así, muchos especialistas la consideran candidata al título en París. “Serena siempre es Serena”, responde a este periódico la belga Kim Klijsters, exnúmero uno y que también pasó por la experiencia de volver a jugar después de haber estrenado la maternidad; “Serena siempre tiene la mente puesta en lo que quiere hacer. Ha sido capaz muchas veces de estar por encima de sus opciones cuando nadie esperaba que volviera a hacerlo, aunque no estuviera jugando bien, así que, ¿por qué no otra vez?”.

Y se une al optimismo Marion Bartoli, campeona de Wimbledon en 2013. “Sé que parece increíble, pero creo que ganará Serena. Creo que lo va a hacer. Cuando entra en la pista y encuentra su vibración y su juego, es determinante. Está mejor físicamente mejor que en Australia”, observa la francesa, ahora analista del canal Eurosport, como Klijsters; “ella siempre ha hecho temporadas cortas y se ha centrado en los grandes eventos, porque no necesita jugar mucho para sacar su mejor tenis. Recuerdo cuando ganó aquí en 2015, jugando al veinte por ciento… Lo ha hecho una y otra vez. El año pasado jugó dos finales de Grand Slam estando muy lejos de su forma física”.

Más escéptico se expresa el sueco Mats Wilander, ganador de siete majors y hoy día una de los más agudos analistas del tenis. “¿Qué puedo esperar de Serena? Espero que esté sana”, dice en referencia al físico; “lo que yo espero es que esté a su mejor nivel, teniendo en cuenta que tal vez ya nunca vuelva a estar a su mejor momento. Aquí va a estar lo mejor que puede estar. En la primera ronda parecía que estaba horrible y luego lo hizo muy bien. Hay que recordar que solo ha jugado unos pocos partidos desde Australia… Habría que darle un par de partidos más para saber verdaderamente hacia dónde va”.

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